Recursos culturales

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Casos

Introducción

1.1    Apropiación inconsulta o no retribuida.

1.1.1    Epibatidine de Ecuador

1.1.2    Linfocito T  humano.

1.1.3    VIH de Gabón.

1.2    Desacralización de símbolos religiosos.

1.2.1    Ayahuasca del Amazonas

1.2.2    Kava de Samoa

1.3    Desplazamiento de costumbres y biodiversidad.

1.3.1    Harpadol de Namibia

1.3.2    Hoodia de África.

1.3.3    Jaborandi de Pernanbuco

1.3.4    Pygeum de Camerún

1.3.5    Korup de Camerún

1.3.6    Sangre de grado de Perú

1.4    Omisión de derechos preexistentes.

1.4.1    Brazzeína del África

1.4.2    Cúrcuma y Nim de la India

1.4.3    Quinua de los Andes

1.4.4    Tepezcohuite de Chiapas

1.5    La Sutherlandia sudafricana y el sida. ¿Quién será su dueño?

1.6    Oncorratón, Dolly & Tracey , ¿maltrato de animales?

 

Introducción

Numerosas organizaciones no gubernamentales[1] han ayudado –y continúan haciéndolo- a las comunidades de los países periféricos a reclamar sus derechos en los términos del Convenio de Diversidad Biológica. No sólo con denuncias ante la sociedad (a través de boletines y sitios en internet) sino con asistencia jurídica y financiera para enfrentar los largos y costosos pleitos que aquellos reclamos suponen.

Sus informes ponen de manifiesto una fuerte base ideológica y salvo por algunos casos la documentación no es rigurosa; sin embargo, concluyen un necesario trabajo de difusión y llenan un vacío en la concientización pública. Sus manifiestos –con el sesgo político-social ya mencionado- no traen propuestas negociadoras con los intereses del mercado y dejan fuera de toda consideración otros importantes tópicos: demográficos, sociales, teleológicos.

Lamentablemente, algunos de los aspectos no están tan bien debatidos como lo son los comerciales (contra las empresas multinacionales) y patentarios:

§         el deterioro de la ecología amazónica, las poblaciones aborígenes están sufriendo el impacto de esta situación y su propia integridad física está amenazada, con el peligro de que se pierda la memoria ancestral sobre la diversidad y aspectos del manejo del ambiente.

§         la aculturación provocada por el contacto con la sociedad nacional y la penetración de confesiones religiosas que persiguen el shamanismo, están cambiando los modelos de existencia y las formas de conciencia social de estas comunidades.

Así por ejemplo[2], entre los Zoró de la Amazonia brasileña el shamanismo que era una práctica fundamental hasta hace unos diez años, ha sido abandonado bajo la influencia de los misioneros de la organización "New Tribes Mission" que lo consideran un recurso diabólico y peligroso. Los misioneros han enfrentado en sus sermones a Cristo, a Dios, a lo bueno, con los wawania (shamanes) representantes del demonio y de lo malo. Los Zoró hablan de su pasado y del shamanismo con un sentimiento de verguenza. Se podría sugerir "que el actual abandono de todas las prácticas shamánicas, incluyendo la práctica médica, no deben ser relacionadas con consideraciones de eficacia terapéutica, sino con motivaciones ligadas con las transformaciones rápidas y profundas que están dándose en la sociedad Zoró". Un gran sentimiento de verguenza inunda a los Zoró, no solo en lo relacionado con el shamanismo, sino en sus propios conocimientos tradicionales sobre la enfermedad y la utilización de las plantas medicinales.

§         los sistemas estatales de atención médica establecidos en la Región Amazónica, no han logrado solucionar los graves problemas de salud de la población, pero también es evidente que la acción médica por su propia cuenta no está en capacidad de resolverlos. La medicina occidental, consciente o no de esta situación, sigue empeñada en responder a los problemas mediante la aplicación exclusiva de actos médicos, y el consumo masivo de medicamentos alopáticos y despreciando las alternativas autóctonas, mientras paradójicamente, las más desarrolladas instituciones científicas buscan en la selva denodadamente los nuevos principios activos de la farmacopea moderna.

La medicina de las etnias aborígenes o etnomedicina, está conformada por los conocimientos y prácticas relacionados con la salud y la enfermedad, dentro de estructuras socioculturales distintas a las occidentalizadas, cerradas etnolinguísticamente y que conforman un saber ancestral sobre la causalidad de la enfermedad, su clasificación, diagnóstico y tratamiento. Teóricamente es la expresión más pura de la medicina tradicional, que correspondería a agrupaciones étnicas y culturales aisladas de las corrientes principales de la civilización occidental[3]. Estos grupos humanos así considerados, prácticamente ya no existen, pero si sobreviven en la Amazonia numerosos pueblos que mantienen este ideal etnomédico, en respuesta a la cosmovisión particular de su cultura. En general se puede hablar de etnomedicina, cuando se investigan las prácticas médicas de los pueblos Shuar, Cashinahua, Sharanahua, Campa, Cubeo, Tucano, Desana, Macú, Shipibo, Yanomami, etc. La utilización y manejo de las plantas medicinales es un elemento fundamental de la etnomedicina amazónica.

A continuación se detallan sintéticamente los casos más sonados de apropiación de los recursos biológicos y culturales, y sus efectos[4].

1.1        Apropiación inconsulta o no retribuida.

1.1.1           Epibatidine de Ecuador

Se ha patentado en los Estados Unidos un nuevo principio activo llamado Epibatidine[5]. El Epibatidine es un cóctel químico que segrega la piel de una rana neotropical venenosa llamada «Epipedobates tricolor» que habita en los bosques tropicales desde el sur occidente y las estribaciones occidentales de los Andes ecuatorianos hasta el norte del Perú.

Gráfico 1 Epibatodopes tricolor. 

Esta especie ha sido utilizada ancestralmente por indígenas ecuatorianos en sus actividades de caza con cerbatanas. Fue el científico del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos -John Daly- quien identificó la estructura química de esta sustancia de la rana, gracias a la información sobre los efectos fisiológicos de las secreciones de la misma, proporcionada por comunidades indígenas y locales. Sin embargo, los indígenas no son mencionados, ni su experiencia tiene el crédito de ser mencionada entre los antecedentes.

Gráfico 2 Fórmulas. Epibatidine y  Abt 594.

Para aislar el principio activo, se obtuvo ilegalmente una muestra de 750 ranas, pues no existe evidencia de que el INEFAN (Instituto Ecuatoriano Forestal y de Áreas Naturales) haya otorgado una licencia de manejo para que esta rana fuera explotada con fines comerciales (Acción Ecológica, 1998)[6]. Este es un requisito básico, ya que esta especie consta dentro de los apéndices de la "Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora silvestre (CITES)", de la cual el Ecuador es parte desde 1975[7].

El veneno en su piel protege a la Epibatodote tricolor contra depredadores. El veneno como tal es demasiado tóxico ser utilizado como analgésico para los seres humanos. Los científicos de NIH descubrieron que el veneno es como la nicotina, después de que publicaran un diagrama de su estructura química –contenida en su solicitud de patente- los investigadores de Abbott vieron que se asemejaba a un conjunto de drogas que ellos estaban probando para la enfermedad de Alzheimer. Como el veneno de la rana, estas drogas afectan receptores de la nicotina en las células del nervio. ABT-594, hecho por Abbott Laboratories en Chicago, tiene muchas veces más alcance que la morfina. No deteriora la respiración ni causa el estreñimiento. Los animales no dieron ninguna muestra de adicción y la droga parece ser eficaz para mientras se utiliza sin crear acostumbramiento, estando libre de los efectos secundarios de la morfina. El analgésico ABT-594, se ha probado ya en animales y se está probando en seres humanos en Europa. La droga que Abbott seleccionó de este grupo, ABT-594, está cerca del veneno de la rana (que en el honor de la rana se llama epibatidine), pero no es venenosa y es muy valioso pues sólo en los Estado Unidos 30 a 40 millones de personas -muchos de ellos los pacientes del cáncer- dependen de la morfina. Esta droga nueva parece muy prometedora para tratar a estos pacientes.

No existe ninguna prueba de que el gobierno de Ecuador haya firmado ningún contrato, ni que los indígenas hayan dado su autorización o recibido ningún beneficio.

1.1.2          Linfocito T  humano.

A pesar de la homogeneidad en la composición básica del genoma de las especies (incluso la humana) existen importantes y notables excepciones. Por ejemplo, en algunos casos, individuos únicos o poblaciones pueden producir de manera natural cantidades superiores a las normales de una sustancia valiosa, o algunos pueden producirla debido a una enfermedad. Tejidos o células humanas únicos pueden convertirse en valiosas herramientas de investigación, y en algunos casos pueden utilizarse para desarrollar valiosos productos comerciales.

John Moore, un empresario canadiense a quien su médico, el doctor David Golde de la Universidad de Los Ángeles, diagnosticó en el año 1976 un caso atípico de leucemia, firmó –a petición del médico- un documento para cederle los derechos sobre las líneas celulares del bazo con la creencia de que el médico sólo pretendía investigar para curar a otras personas y presumiendo que no se le ocultaba ningún aspecto comercial. No obstante los resultados de las investigaciones dieron como resultado un producto patentable[8].

Ese mismo año, John Moore entabló una demanda sobre el hecho de sus células sanguíneas le habían sido sustraídas ilícitamente y que él tenía derecho a participar de las ganancias que resultaran de los usos comerciales de esas células.

El doctor Golde incluso reconoció que nunca dijo nada al paciente y que había publicado artículos sobre el descubrimiento de la que llamó línea Mo (las dos primeras letras del apellido del paciente al que identificaba por su lugar de residencia, Seattle)[9]. En 1990, la decisión del Tribunal Supremo de Los Ángeles fue, por mayoría, que la investigación sobre células humanas desempeña un papel clave en la investigación médica, aislando sustancias biológicas con aplicación médica y, por tanto, la aplicación de la legislación a este campo no puede obstaculizar la investigación por restringir el acceso a materias primas.

Lo que no quedó dicho en la sentencia pero se infiere del planteo hecho por el demandante es que su agravio provenía no del hecho del patentamiento del invento logrado con base en la genética de sus líneas celulares sino su exclusión en la participación en los beneficios comerciales derivados de los descubrimientos y del aprovechamiento terapéuticos[10].

La sentencia en cambio no debió resolver –por no haber sido demandado así- la nulidad o validez de la patente.

1.1.3          VIH de Gabón.

De acuerdo con lo que se sabe, el virus del VIH que provoca el SIDA se habría originado en África. Los investigadores occidentales están ‘cosechando’ muestras de sangre, saliva y otras células entre prostitutas kenianas, pobladores de las sabanas del África occidental y otros portadores del VIH, buscando encontrar una fuente de inmunidad que pueda conducir al desarrollo de una vacuna o cualquier otro método para frenar la epidemia.

El Instituto Pasteur con sede en París, que reivindica haber descubierto el virus del VIH, se hizo titular en 1991 de la USPatent 5.019.510 sobre una raza mutante del virus-1 del VIH, que supuestamente constituye una fuente de antígenos de utilidad para vacunas y para detectar anticuerpos para el retrovirus. Esa estirpe del VIH-1 fue aislada de muestras extraídas a un "donante" de Gabón en 1986.

Este es sólo uno de los varios casos relativos al VIH en que se patentan células humanas tomadas de portadores africanos. Es incierto si esas personas consintieron en ser donantes y mucho más aún si consintieron en ser materia patentable después que sus células fueran cultivadas en los institutos de investigación de Europa y Estados Unidos.

No obstante, la injusta paradoja de estas patentes es el hecho que los africanos muy probablemente no podrán beneficiarse de los resultados de esas investigaciones[11]. El sector más lucrativo de la industria farmacéutica es la investigación en tratamientos para el sida, con terapias que les dejan actualmente márgenes de ganancia superiores al 70%, antes de su distribución (el mercado en los países industrializados está evaluado en U$S 2.300 millones).

La industria farmacéutica ha presionado eficazmente para mantener los tratamientos para el sida fuera del alcance de la mayoría de los africanos, pero en un esfuerzo por mitigar el sufrimiento ocasionado por esa epidemia en el país, el gobierno sudafricano decidió incentivar a los fabricantes locales a producir y distribuir a bajo costo fórmulas genéricas contra el sida. Entre 1997 y 1999 las grandes empresas farmacéuticas respondieron persuadiendo al gobierno de Estados Unidos a que amenazara a Sudáfrica con sanciones comerciales por la violación de sus derechos de patente. Sin embargo, la postura firme del gobierno sudafricano y la fuerte presión ejercida por los activistas del sida en Estados Unidos obligaron a dar marcha atrás, a pesar que las compañías farmacéuticas siguen defendiendo sus patentes[12].

Este constituye uno de los casos más claros de cómo el sistema de la propiedad industrial en la investigación médica (especialmente, en temas de gran importancia geopolítica) excluyen efectivamente a la mayoría de la población mundial del acceso a los avances en la medicina y el cuidado de la salud, más allá de las debilidades y falencias de los sistemas de política sanitaria locales.

1.2        Desacralización de símbolos religiosos.

1.2.1          Ayahuasca del Amazonas

Los pueblos indígenas de la cuenca del río Amazonas han cultivado la ayahuasca o yagé (Banisteriopsis caapi)[13] desde tiempos ancestrales para usos medicinales y ceremonias religiosas. Según su cosmovisión, esta planta les ha brindado el conocimiento acerca de la naturaleza, les ha brindado la cura para muchas enfermedades y es fuente de alucinaciones que "muestran el pasado y el futuro". Es un símbolo sagrado y como tal es absurdo que se convierta en materia de apropiación individual. 

La medicina de Ayahuasca es hecha combinando dos elementos fundamentales; el ayahuasca arbolado de la vid (caapi de Banisteriopsis) y las hojas del chacruna (viridis de Psychotria ssp.), de un árbol pequeño de la selva, o de otras plantas que contienen DMT (dimethyltryptamine) o compuestos relacionados. Otras plantas medicinales o del visionario se agregan según la fórmula del shaman que preside, de los propósitos de la ceremonia, o del lugar geográfico.

La patente otorgada a una empresa permitía no sólo los derechos exclusivos para vender sino la posibilidad de desarrollar nuevas variedades de la planta[14], y la compañía comenzó rápidamente a trabajar en la obtención de nuevas medicinas en el campo psiquiátrico y cardiovascular derivadas de la ayahuasca.

Gráfico 3 Ayahuasca (Banisteriopsis caapi)

 

La Confederación Indígena de Comunidades Amazónicas (COICA) solicitó la cancelación de la patente por no tener siquiera novedad inventiva, puesto que la variedad patentada por Miller había sido domesticada por ellos y sus antecesores desde hace cientos de años, mientras tanto Miller continuó con sus investigaciones y pretendió instalar un laboratorio en la amazonía ecuatoriana. Durante el quinto congreso de la COICA, en mayo de 1997, se discutió el tema entre los ochenta delegados representantes de cuatrocientos pueblos amazónicos, acordando que: "a) se realizará una campaña de denuncia, b) se declarará a Miller enemigo de los pueblos indígenas amazónicos y se le prohibirá la entrada a cualquiera de sus territorios, y c) se continuará con el proceso legal de anulación de la patente". La COICA incluyó en su página de internet un aviso indicando que no se harían responsables de la integridad física de Miller si insistía en presentarse en algunos de los territorios indígenas. Esto originó una fuerte reacción por parte de la Fundación Interamericana (FIA), que financia proyectos de desarrollo en América Latina entre ellos a comunidades de la COICA, amenazándolos con cancelar ese apoyo económico si no se retractaba de todas las declaraciones. La COICA decidió romper las relaciones con la FIA negándose a cumplir con esa pretensión.

Este patentamiento demostró estar en contra del espíritu de los acuerdos de la Convención de la Diversidad Biológica que otorga a cada nación soberanía sobre los recursos biológicos y la potestad de formular la legislación pertinente para el acceso a sus recursos. También atentó contra el derecho de las comunidades a ejercer control sobre sus recursos, de estar informadas previamente de los fines y alcances de las extracciones y de que se requiera su consentimiento informado previo. Hubo, además, un irreparable daño moral a los pueblos indígenas por la trasgresión a un elemento sagrado, que implicó el total desconocimiento de los saberes no occidentales y plantea serios interrogantes sobre la voluntad de respetar la diversidad biológica y cultural en el ámbito de la globalización del libre mercado. 

La Oficina de Marcas y patentes de los Estados Unidos finalmente canceló, en noviembre de 1999, la patente que había otorgado reconociendo que la patente se realizó sobre una planta de la que ya existían conocimientos previos y  que por lo tanto la misma no representaba ninguna innovación. Este logro  sin embargo no permitirá la marchar atrás de los emprendimientos comerciales iniciados sobre un objeto sagrado.

1.2.2         Kava de Samoa

La kava (Piper methysticum), un cultivo domesticado autóctono del Pacífico, es una de las plantas medicinales más populares[15].

La kava, considerada un gran éxito por la industria de la herboristería, es un desintoxicante suave que se utiliza para aliviar el estrés. A comienzos de la década de los 90 era desconocida en Estados Unidos, pero ahora se vende en una increíble variedad de formas: cápsulas, tabletas, extractos líquidos, polvos y tés. Según sea el producto específico, los estadounidenses pagan entre 253 y 2.486 dólares por kilo de ingrediente activo (generalmente extractos vegetales con concentraciones de kavalactones). En comparación, el precio del mercado por kilo de la raíz de kava en Apia, Samoa, es de 5,95 a 6,62 dólares. Si bien los precios de kava son unos de los más altos en todo el Pacífico, y el comercio de kava es presentado como un modelo de participación de los beneficios, los agricultores de kava suelen recibir un magro 0,25 a 2,5% de las ganancias obtenidas de las ventas de kava en los mercados consumidores.

Gráfico 4 Kava (Piper methysticum)

Samoa, Vanuatu y Fiji gozan actualmente de una importante ventaja en el cultivo comercial de kava. La importancia cultural de esta planta fue lo que decidió a algunos agricultores a seguir cultivándola, aun cuando los misioneros cristianos trataron de reprimir su cultivo. Debido a esa circunstancia, los agricultores locales mantuvieron el conocimiento y las técnicas requeridas para poder cultivar kava y han desarrollado 118 cultivares. Pero parecería que el auge exportador se derrumbá dentro de unos pocos años. Las empresas de herboristería, como Pure World Botanicals (Estados Unidos) y otras, están investigando la posibilidad de cultivar kava en el estado estadounidense de Hawai, en la colonia francesa de Nueva Caledonia, en Queensland –en el norte de Australia- e incluso en México. La kava de Hawaii ha comenzado a ingresar en el mercado en cantidades importantes y a medida que surjan más países con mayor superficie disponible para las plantaciones de kava que las pequeñas Islas del Pacífico, los beneficios que actualmente disfrutan algunos pocos países, parecen destinados a desaparecer.

Hay otros problemas derivados del aumento repentino de la demanda de exportaciones de kava. En algunas comunidades existe preocupación por el intercambio comercial de un cultivo con fuertes vínculos tradicionales. Como señala un trabajador de una ONG: "Ya se han apropiado de la kava –en la tradición, no se cultiva kava para obtener dinero". El auge comercial de kava también duplicó su precio en el mercado interno, poniéndola fuera del alcance de la población local. Algunos predicen que esto contribuirá a que el alcohol se convierta en una alternativa atractiva[16].

La industria fitomedicinal ha presentado solicitudes de patente sobre el procesamiento, preparación y uso de kava[17].         

1.3        Desplazamiento de costumbres y biodiversidad.

1.3.1          Harpadol de Namibia

En los mercados crece cada vez más la popularidad del Harpagofito, o Harpadol (Harpagophytum procumbens), una planta medicinal de Namibia, Sudáfrica y Botswana, también conocida como Garra o Uña del Diablo[18].

Las numerosas tribus nativas de África meridional han utilizado la Uña del diablo para una variedad amplia de condiciones, extendiéndose de dificultades gastrointestinales a las condiciones artríticas. El tubérculo de la Uña del diablo contiene tres componentes importantes que pertenecen a la familia del glucósido iridoide: harpagoside, harpagide, y procumbide. Los tubérculos secundarios de la hierba contienen dos veces más harpagoside que los tubérculos primarios. Como tal, estos tubérculos secundarios contienen la concentración preferible de ingredientes activos. Harpagoside y otros glucósidos iridoide encontrados en la planta pueden ser responsables de las acciones antiinflamatorias y analgésicas de la hierba. Sin embargo, la investigación no ha utilizado enteramente el uso de la Uña del diablo en aliviar síntomas artríticos del dolor.

La mayoría del harpadol que circula en el mercado internacional proviene de Namibia, donde a los recolectores se les paga entre 16 y 66 centavos de dólar por kilo de la planta seca. El precio del harpadol cuando sale de Namibia ronda los 2,30 y 3,28 dólares el kilo[19]. Según Cyril Lombard, quien trabaja con el Proyecto de Cultivo Sustentable de la Garra del Diablo (que apunta a mejorar las relaciones de intercambio para los recolectores), en la mayoría de los casos los precios de recolección y exportación tienden a ser los más bajos del proceso. La economía exacta del negocio de extracción del harpadol es oscura, pero el objetivo es obtener extractos que contengan niveles estándar de harpagosidas, el ingrediente activo de la planta. Los extractos comerciales de la planta, como el producido por Indena, una empresa italiana de medicina botánica, contienen 1,5% de harpagosidas, lo que indica un índice uniforme de ingrediente activo entre la materia prima y el extracto comercial.

Esas cifras dejan en evidencia que más del 99% del valor del comercio del harpadol es captado por las empresas comercializadora finales del producto. Del aproximadamente 1% que corresponde a Namibia, en general sólo alrededor del 0,06% va a parar a las familias que hacen la recolección de la planta. Las familias africanas que intentan vivir del negocio del harpadol, esperan con el tiempo obtener mejores condiciones en el intercambio comercial[20].

Mientras tanto, las empresas de herboristería se apuran a patentar métodos para fabricar extractos y productos farmacéuticos derivados del harpadol[21]. Este futuro –que también se avizora en otros casos- amenaza con dar por tierra la expectativas de los nativos que ya han modificado no sólo su modo de vida entorno del cultivo del harpadol, sino de la diversidad que ha sido desplazada por esos mismos cultivos.

1.3.2         Hoodia de África.

La Hoodia y la Tricocaulon son dos plantas carnosas muy similares entre sí, originarias del sur del África y tradicionalmente utilizadas por los pueblos pastoriles San y Khoi —bajo el nombre vulgar de Ghaap— para aplacar la sed y el hambre en los inhóspitos ambientes áridos del África meridional. El ejército sudafricano también las ha utilizado como inhibidores del apetito.

El inhibidor del apetito derivado de la Hoodia promete grandes ganancias para todos los organismos de investigación implicados. Phytopharm recibió U$S 35 millones de la Pfizer, que a su vez espera ganar U$S 3 mil millones anuales con el medicamento contra la obesidad.

El instituto paraestatal de investigaciones CSIR de Sudáfrica —una de las mayores instituciones africanas de ciencia y tecnología— y la empresa farmacéutica Phytopharm con sede en Gran Bretaña firmaron un acuerdo para desarrollar un inhibidor del apetito ("P57") en base a la Hoodia[22]. Tal medicamento contra la obesidad —que constituye uno de los principales problemas de salud pública en los países desarrollados, con 35 a 65 millones de obesos solamente en Estados Unidos— cuenta con un vasto mercado potencial estimado en más de U$S 3 mil millones.

Gráfico 5 Ejemplares de la especie Hoodia.

El CSIR sostiene que reinvertirá el dinero que reciba en la propia institución, pero no se ha destinado ninguna cantidad de los ingresos por regalías a tareas de conservación del recurso, ni a planes de participación de los beneficios que favorezcan a los poseedores originales del conocimiento tradicional sobre la planta. Además, le encomendaron la producción de la planta a agricultores comerciales y no a quienes cuidaron y cultivaron tradicionalmente el recurso, como tampoco a campesinos de bajos recursos, tal y como estipula la legislación sudafricana que dispone que las actividades de bioprospección deben fomentar el desarrollo económico de los segmentos menos favorecidos de la población. Todavía es incierto bajo qué mecanismos contribuirá la comercialización de los extractos de la Hoodia a la conservación de la biodiversidad.

1.3.3         Jaborandi de Pernanbuco

Otro ejemplo de los inciertos beneficios para las comunidades locales es el caso del Jaborandi (Pilo Carpus Pennatifolius Lem; nombres vulgares: Yaruandí, Ybirátaí, Hierba del Paraguay), un arbusto de mediano tamaño del norte de Brasil. Hace ya varios siglos que las comunidades indígenas conocen las propiedades medicinales de las hojas del arbusto Jaborandi[23].

Actualmente, es más barato extraer la pilocarpina de las hojas del Jaborandi que sintetizarla, y durante más de 20 años se estima que alrededor de 25.000 indígenas del nordeste brasileño han realizado la colecta de Jaborandi[24]

Las comunidades involucradas se han vuelto totalmente dependientes de la extracción de la planta comercial en detrimento de otros aspectos de la economía local y del bienestar social general así como de la salud psicológica de su comunidad, los magros beneficios corren el riesgo de esfumarse si E Merck & Co decidiera cambiar y obtener toda la producción de sus plantaciones, o comenzara a sintetizar el producto de manera más económica, los pueblos indígenas perderían su única fuente de ingresos.

Gráfico 6 Jarobandi (Pilo Carpus Pennatifolius Lem).

1.3.4         Pygeum de Camerún

Objeto de un estudio de caso de participación de los beneficios presentado ante el CDB[25] es el Pygeum (Prunus africana), una planta medicinal africana, generalmente producida en Camerún. Tiene tanta demanda en Europa y América del Norte (con ventas anuales de 150 millones de dólares), que el árbol ha sido explotado a tal punto que figura en la lista del CITES (el Convenio sobre el comercio internacional de especies en peligro) como una "especie vulnerable que requiere monitoreo". Se vende para el tratamiento de diversas enfermedades, en especial el agrandamiento de la glándula prostática. En Estados Unidos, una botella de una onza de extracto de pygeum diluido se vende a más de 14 dólares, el equivalente a 991 dólares por kilo de extracto vegetal puro. Una compañía estadounidense, Prostahelp, patentó un medicamento que contiene pygeum, llamado "Urinozine"[26], que anuncia tener propiedades para ayudar a prevenir la calvicie además de problemas prostáticos.

Según el estudio, a los recolectores de corteza de pygeum de Camerún se les paga entre 17 y 35 centavos de dólar por kilo de corteza. Aproximadamente, se necesitan 205 kilos de corteza para producir 1kilo de extracto de pygeum. Esto significa que son las compañías extranjeras -y no los agricultores de Camerún- las que acaparan el 96,5% del ingreso derivado del comercio de pygeum. La mejora en los términos de intercambio promovidas por ONGs y el gobierno de Camerún como forma de favorecer a los recolectores se tradujeron en que algunos (aproximadamente 60 personas en total) tienen acuerdos levemente mejorados que les permiten percibir una participación del 5 o 6%.

Si bien en apariencia el comercio de pygeum ofrece condiciones algo mejores que la mayoría de las hierbas medicinales, una rápida mirada a los aspectos prácticos sugiere lo contrario. Para poder ganar unos modestos 10 dólares, la gran mayoría de los recolectores de pygeum en Camerún deben quitar (a mano) casi 60 kilos de corteza de los árboles. En el "plan mejorado" descrito en el estudio, para ganar los mismos 10 dólares, los recolectores tienen que conseguir 28,5 kilos de corteza.

Por temor a la sobreexplotación, hay límites a la cantidad de kilos diarios obtenidos por un recolector, así como límites a la cantidad de kilos que la compañía Plantecam (de Francia)- acepta al precio más elevado. Esto implica que los recolectores del pequeño programa experimental están limitados cada uno a un trabajo de sólo cinco días y medio por mes, aproximadamente. Esto lleva a cuestionarse si el costo de la sobreexplotación es asumido al nivel adecuado.

1.3.5         Korup de Camerún

Otro ejemplo de un auge que nunca llegó a ocurrir es el mercado de la liana Ancistrocladus korupensis, que se encuentra en el bosque de korup de Camerún y las zonas adyacentes de Nigeria. A. Korupensis es la fuente de las drogas michellamina y korupensamina, aisladas y patentadas por el Instituto Nacional del Cáncer, de Estados Unidos. Los compuestos de A. Korupensis, las formas de utilizarlos, las formas de sintetizarlos, y las formas de crear productos químicos estrechamente relacionados, han sido objeto numerosas patentes estadounidenses otorgadas desde 1995 y cuyos titulares son el gobierno de Estados Unidos, el Boston College, la Universidad de Minnesota y Aphios Corporation, una empresa estadounidense[27].

Si bien los compuestos, en especial la michellamina B, se han mostrado promisorios para el tratamiento del sida, su toxicidad en animales fue tan elevada que el Instituto Nacional del Cáncer abandonó el programa de investigación. Actualmente se ofrece la venta de patentes relacionadas con la Michellamina B en el sitio Web de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, con y sin obligaciones hacia Camerún, dependiendo de la patente de que se trate. Este es un resultado bastante decepcionante para todas las partes involucradas, pero afectó más gravemente de manera especial en Camerún, donde había habido una actividad importante a mediados de los 90, preparando anticipadamente un mercado. El Instituto Nacional del Cáncer apoyó los esfuerzos realizados en Camerún mientras que al mismo tiempo procuraba la forma de fabricar michellamina sintética. El Instituto realizó lo que describe como un esfuerzo considerable por promover el cultivo sustentable de A. Korupensis en Camerún a través del desarrollo de programas agroforestales, de agricultura de plantaciones y de capacitación de pequeños agricultores. Un número indeterminado de agricultores de las 100 aldeas de la región realizaron ciertos compromisos con el cultivo de A. Korupensis. Ahora parece que sus esfuerzos han sido infructuosos y muy poco se ha pensado en cómo ese resultado afectaría los ingresos y el sustento de los agricultores.

1.3.6         Sangre de grado de Perú

Desde mediados de los 90, el interés de la empresa Shaman Pharmaceuticals/Shaman Botanicals en la sangre de grado (Croton lechleri) ha concitado gran atención. Los únicos productos comercializados por Shaman provienen de este arbusto tropical, sobre el cual la compañía ha obtenido numerosas patentes.

Dentro de sus condiciones autoestablecidas, Shaman es seria en cuanto a la participación de los beneficios. La empresa estableció un contrato con un grupo de pueblos indígenas peruanos para que la abastezcan con látex de sangre de grado, hizo propuestas en Ecuador y solicitó a ONGs de otros países andinos que la ayudaran a ubicar pueblos indígenas que estuviesen dispuestos a establecer acuerdos. Mientras tanto, otra empresa fitomedicinal, Rainforest Phytoceuticals, promueve activamente la plantación de la sangre de grado como cultivo, y trata de convencer a los campesinos para que se sumen a su propuesta.

           Gráfico 7 Sangre de grado (Croton lechleri)

A pesar de las ventas reducidas de Shaman, los pueblos amazónicos han cultivado y plantado sangre de grado con la esperanza de que, tarde o temprano, el mundo se abrirá camino y golpeará su puerta en busca de esta nueva droga milagrosa. Dada la baja demanda, es probable que las necesidades de Shaman sean cubiertas por unas pocas comunidades, tal vez hasta por unos pocos individuos. Pero, según el plan de participación de beneficios de la empresa, este reducido mercado deberá ser dividido entre Perú y otros países donde se utiliza la planta, incluidos Bolivia, Ecuador, Colombia y tal vez incluso un país tan al Norte como lo es México. Aunque los pronósticos es que tal vez el esperado auge nunca se dé y Shaman se retire del mercado, entonces serán los pueblos indígenas que recolectan la planta y los agricultores que la cultivan, quienes sentirán el impacto con mayor fuerza, ya que han pasado a depender de la planta para su sustento.

1.4        Omisión de derechos preexistentes.

1.4.1          Brazzeína del África

Brazzeína es el nombre de una proteína que se encuentra en una baya de África Occidental que los estudios consideran 500 veces más dulce que el azúcar, conocida en Gabón como J’oublie. A diferencia de otros sucedáneos del azúcar, la brazzeína es una sustancia natural y no pierde su sabor dulce cuando se calienta; esto la hace particularmente valiosa para la industria alimentaria. Un investigador dio por casualidad con el edulcorante cuando observó en África Occidental que las personas y los animales comían las bayas[28].

Las investigaciones posteriores se han centrado en lograr organismos transgénicos para producir brazzeína en el laboratorio, eliminándose así la necesidad de recoger o cultivar la baya comercialmente en África Occidental, su lugar de origen. 

La Universidad de Wisconsin informó que existe gran interés por parte de las transnacionales en la brazzeína, pues el mercado mundial de edulcorantes se calcula en 100 mil millones de dólares anuales. La universidad tiene bien claro que la brazzeína es un invento de un investigador de la UW-Madison y no hay planes para compartir los beneficios con las comunidades de África Occidental, quienes descubrieron y cultivaron la planta para su uso y placer. Este es un claro ejemplo de cómo el sistema de patentes ignora completamente el conocimiento y la innovación local de los pueblos del Sur, pues permite que los biotecnólogos reclamen que algo se inventó una vez que fue aislado y reproducido en un laboratorio del Norte.

1.4.2         Cúrcuma y Nim de la India

Para mucha gente en la India la cúrcuma (Curcuma longa) es un remedio mágico que todo lo cura. Esta raíz anaranjada es nativa del subcontinente y durante miles de años se ha empleado para el tratamiento de desgarramientos musculares, esguinces, inflamaciones y tratamiento tópico de heridas. La cúrcuma es un elemento de uso ancestral en la medicina ayurvédica. 

En 1995 se otorgó a dos científicos de la Universidad de Mississippi una patente estadounidense de uso (No. 5,401,504) en la cual se pretendía que sobre el uso tópico de la cúrcuma en el tratamiento de heridas era novedoso. En su solicitud reconocían que "en la India se ha usado la cúrcuma desde hace mucho como medicina tradicional para el tratamiento de tipos diversos de desgarramientos e inflamaciones". Sin embargo, alegaron que no existía investigación sobre el empleo de la cúrcuma como agente para sanar heridas externas. El gobierno de la India desafió la patente, que consideraba un robo descarado, y presentó una amplia documentación científica anterior a la fecha de la solicitud de la patente que demostraba el uso de la cúrcuma en la India específicamente para curar heridas. Finalmente, la Oficina de Patentes y Marcas estadounidense dio la razón a la India y rechazó las seis reivindicaciones de la patente. 

La patente estadounidense habría impedido a las compañías indias la comercialización de la cúrcuma en los Estado Unidos para su uso en la sanación tópica de heridas. Pero la oposición del gobierno indio a la patente se basó principalmente en una cuestión de principios. Le preocupa el creciente saqueo de sus recursos naturales, no siempre tan bien documentados como la cúrcuma, por parte de compañías extranjeras; ello le ha llevado a plantear en voz alta estas cuestiones en foros internacionales, tales como la Organización Mundial de Comercio. El mejor ejemplo es el célebre árbol de la India, el Nim sobre se intentaron más de 35 patentes en los Estado Unidos y Europa, principalmente sobre sus propiedades plaguicidas. No obstante el triunfo en su derogación (en Europa), las comunidades locales de la India son víctimas de un acceso restringido a este recurso tradicional, debido al aumento considerable en los precios de mercado.

1.4.3         Quinua de los Andes 

La quinua (Chenopodium quinoa) es un cereal de alto contenido proteico, parte importante de la dieta de millones de personas en la zona andina de América Latina, en especial de los pueblos indígenas. Desde los tiempos preincaicos las comunidades rurales han cultivado y desarrollado variedades de quinua adaptadas a la amplia gama de condiciones ecosistémicas presentes en los Andes. En años recientes, la quinua ha comenzado a ingresar en el mercado estadounidense y europeo debido a su alto valor nutritivo (cerca del doble del contenido proteico del maíz o el arroz). El mercado de exportación de quinua para Bolivia se valora en cerca de un millón de dólares anuales.

Gráfico 8 Quinua (Chenopodium quinoa)

En 1994 dos investigadores de la Universidad de Colorado recibieron la USPatent 5,304,718[29] que les otorga control exclusivo sobre las plantas masculinas estériles de una variedad de quinua boliviana de uso tradicional, la "Apelawa". Los investigadores reconocen que nada hicieron para crear la variedad masculina estéril; declararon ser los primeros en identificar y utilizar un sistema fiable de esterilidad citoplásmica masculina en quinua para la producción de híbridos. La patente estadounidense no se limita a una sola variedad híbrida, sino que abarca cualquier híbrido de quinua que se derive del citoplasma masculino estéril de "Apelawa", incluyendo 36 variedades citadas en la solicitud de patente[30]

Aunque los científicos habían prometido poner la tecnología patentada a disposición de investigadores en Chile y Bolivia, la patente estadounidense podría tener serias implicaciones para los agricultores bolivianos[31]. El desarrollo de híbridos de quinua va dirigido a aumentar los rendimientos del cultivo y adaptarlo para el cultivo a escala comercial en los Estados Unidos. Era, entonces, muy probable que en poco tiempo la patente pasara a manos de alguna transnacional y que entonces sus propietarios ejercieran su derecho a impedir exportaciones de quinua boliviana a Estados Unidos. El desplazamiento del mercado boliviano de exportación hubiera perjudicado el sustento de los millares de agricultores -predominantemente pequeños finqueros- que cultivan quinua. Además, estos pequeños agricultores se habrían visto obligados a cultivar las variedades industriales de alto rendimiento para la exportación. La siembra de un puñado de variedades híbridas, en vez de la amplia gama de semillas hubiera provocado una seria erosión de la diversidad de quinua existente[32]

1.4.4         Tepezcohuite de Chiapas

El así llamado ‘árbol de la piel’ o tepezcohuite (Mimosa tenuiflora), es un árbol espinoso muy difundido, pero es sólo en zonas muy localizadas de Chiapas, Méjico, donde esta especie presenta propiedades curativas. 

La corteza tostada del tepezcohuite fue usada por los mayas para el tratamiento de las lesiones cutáneas, y en esa región todavía sigue siendo empleada por su particular eficacia en el tratamiento de quemaduras[33]. Sus propiedades antiinflamatorias, antibacterianas, anestésicas y regenerativas de la epidermis le valieron el sobrenombre de ‘planta milagrosa’ y la clasificación como parte del patrimonio nacional mejicano.

Gráfico 9 Tepezcohuite (Mimosa tenuiflora)

En 1986 el Dr. León Roque registró en Méjico una solicitud de patente sobre el polvo obtenido de la corteza tostada del árbol del tepezcohuite. En 1989 obtuvo en Estados Unidos una patente (US 4.883.663) por el mismo polvo. En 1992 Jacques DuPoy de Guitaard y Julio Tellez Pérez obtuvieron una patente en Estados Unidos (US 5.122.374) por el ingrediente activo de la corteza del tepezcohuite y también por un método para extraerlo y aislarlo por medio de solventes, más el uso de esos extractos en compuestos farmacéuticos. En ambos casos también se han solicitado patentes en Europa.

La patente del Dr. León Roque sobre el polvo del tepezcohuite describe su uso tradicional y lo único que le añade es su esterilización. Eso implica, en efecto, que todo el polvo producido con métodos tradicionales constituye una violación de sus derechos de patente. Roque se asoció con Jorge Santillán, un industrial que afirma haber recibido derechos monopólicos del gobierno mejicano para la producción del tepezcohuite. Su empresa planta el árbol en dos de los estados mejicanos. Entretanto, los precios se han remontado para los pobladores de Chiapas y el recurso silvestre se agotó. Las comunidades chiapanecas han sido expropiadas no sólo de sus conocimientos sino también –por los problemas políticos en la zona- de parte del escaso territorio en que crece la Mimosa tenuiflora. Los lugareños tendrán que competir por el acceso al árbol con quienes lo comercializan para el mercado mejicano de tepezcohuite.

1.5        La Sutherlandia sudafricana y el sida. ¿Quién será su dueño?

En la Sutherlandia Frutescens, una planta originaria de Sudáfrica, podría estar la clave para ofrecer tratamiento a portadores del HIV o enfermos de Sida. Algunos ensayos previos permitieron mejorar las condiciones de los enfermos. El Consejo de Investigación Médica de Sudáfrica inició los ensayos clínicos para establecer las propiedades inmuno-estimulantes de la planta, que ha sido utilizada largamente en la medicina tradicional para el tratamiento de enfermos de tuberculosis, diabetes, esquizofrenia y depresión clínica, y como agente antiretroviral, la planta contiene una fuerte combinación de moléculas tal como pudo comprobarlo un equipo multidisciplinario dirigido por el doctor Nigel Gericke[34].

Gráfico 10 Sutherlandia Frutescens

Una variedad de la planta, llamada insisa -la disipadora de la oscuridad- por los pobladores de la tribu san, se ha utilizado como estimulante energético y antidepresivo durante siglos. Por su parte, los curanderos zulúes la conoce como unwele y dicen que fue esta planta lo que ayudó a mitigar los efectos de la devastadora epidemia de influenza en 1918, que causó cerca de 20 millones de muertes en todo el mundo.

Los tswana, que la llaman mukakana, la utilizan para tratar la gonorrea y la sífilis, mientras que los afrikaners la conocen como kankerbossie, o arbusto del cáncer, y la emplean para el tratamiento de personas con cánceres internos y pérdida de peso.

Muchos sanadores y curanderos locales como Credo Mutwa, de 80 años, vienen utilizando desde hace ya muchos años la Sutherlandia para tratar a enfermos de Sida, y a ellos se han sumado médicos e investigadores académicos.

Por su parte, una empresa local que se especializa en la producción de medicamentos a partir de plantas autóctonas, Phyto Nova, comenzó a realizar investigaciones sobre las propiedades bioquímicas de la Sutherlandia hace unos tres años y ya ha fabricado tabletas, gel y polvo de alta calidad a partir de la planta y que administra, como suplemento dietético, a enfermos de HIV y Sida.

Este fármaco es de muy bajo costo dado que sus principios actúan sin necesidad de mayor síntesis química por lo que es la esperanza de miles de millones de seres humanos –especialmente entre los más pobres- para paliar la cruel enfermedad. Frente a este potencial –y sin dejar de lado la expectativa humana- cabe plantear la protección de los derechos patrimoniales de los primitivos conocedores de este principio activo que puede llegar a reportar la cura, la mejoría y por ello mismo, muchos millones de dólares.

1.6        Oncorratón, Dolly & Tracey , ¿maltrato de animales?

Primero fue el oncorratón o ratón de Harvard es un animal transgénico que fue manipulado genéticamente para tener propensión al cáncer. Las institutos de investigación médica disponen así de un sujeto ideal para los experimentos en terapia de cáncer, ya que todos los descendientes del oncorratón heredan la predisposición a la enfermedad.  El oncorratón fue el primer animal patentado, en 1987, en EE.UU. La investigación se hizo en la Universidad de Harvard pero la patente se le otorgó a la corporación Du Pont en 1992 (patente europea WO 169,672). La solicitud de Du Pont pretende el control sobre cualquier animal -y sus descendientes- modificados mediante el empleo de la técnica empleada en ese roedor. Es más, la compañía también solicitó derechos monopólicos sobre todo producto anticancerígeno derivado del uso de esos ratones. 

Poco más de década más tarde, Dolly fue el primer mamífero clonado del mundo, una prueba viviente de que se puede desarrollar descendientes a partir de una célula no reproductiva de un animal adulto. La noticia de esta oveja clonada fue hecha pública en febrero de 1997. Aunque se especulaba mucho acerca de la posible clonación de mamíferos, pocos pensaban que su realización fuese una realidad cercana. Lo que causó más estupor fue la relativa facilidad para crear a Dolly, y el hecho de que la misma tecnología facilitaría la clonación de los humanos. (ver Capítulo 2 de la Parte Ia de este trabajo). 

El Instituto Roslin, responsable por el experimento Dolly, ha solicitado dos patentes mundiales (WO 97/07668 y WO 97/07669, aún pendientes de aprobación) para la tecnología de clonación empleada. Las patentes abarcan el uso de la tecnología en todos los animales, incluidos los humanos. La razón de ello, según el Dr. Wilmut, es que el Instituto no alberga interés alguno en la clonación humana ni la considera moralmente admisible, y que la inclusión expresa de los seres humanos se ha hecho para garantizar que nadie más pudiese solicitar patentes sobre la clonación humana. Mientras que la intención del Instituto puede ser legítima, es improbable que logre su objetivo. 

Sumado a los dilemas morales y éticos acerca de la clonación (el tema será tratado más adelante), Dolly plantea otros problemas. La clonación generalizada de ganado exacerbará todavía más el serio problema de la erosión genética entre los animales domésticos. La reproducción selectiva y la inseminación artificial causan la pérdida anual de un 5% de las razas ganaderas. La clonación podría empeorar mucho más la situación. Este avance de la erosión genética en el sector ganadero europeo, fomentado por el sistema de patentes, podría tener un impacto no medido aún en la vulnerabilidad a plagas y enfermedades de los animales en cuestión, lo cual derivará en un aumento del uso de estrategias de control con efectos desconocidos para la salud y el medio ambiente. 

Por su parte, Tracey[35] no sólo plantea preguntas importantes acerca del trato del que son objeto los animales en la producción agropecuaria industrial, sino también sobre cómo, a partir de ahora, serán radicalmente alterados en su composición genética para servir como herramientas en la generación de bienes y servicios comerciales. De las ovejas se extrae normalmente carne, leche y lana, ahora se podrán obtener proteínas humanas. Convertida en una fábrica farmacéutica, Tracey ya no es sólo un animal sino una “factoría de medicamentos” que es descrita como un invento humano, por ende, patentable. 

 

 

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NOTAS:

[1] La mayor parte de dichas instituciones han sido formadas por voluntarios con el apoyo de científicos y académicos, sus recursos económicos no siempre son explicitados pero todas ellas tienen sus sedes en países desarrollados (Canadá, Dinamarca, Inglaterra, España, Estados Unidos, Francia, Alemania).

[2] Plantas medicinales amazónicas. COICA, Comisiones de Salud (CESAM), Ciencia y Tecnología (CECTA), y asuntos indígenas(CEAIA). Perú, 1994

[3] Plantas medicinales amazónicas. COICA, Comisiones de Salud (CESAM), Ciencia y Tecnología (CECTA), y asuntos indígenas(CEAIA). Perú, 1994

[4] Entre otras fuentes, se ha utilizado: G.R.A.I.N.;  R.A.F.I.;  The Gaia Foundation;  AEDENAT; Ecologistas en acción (todos ellos con bibliotecas virtuales de libre acceso).

[5] Epibatidine and derivatives, compositions and methods of treating pain US Patent 5,462,956. John Daly. The United States of America as represented by the Department of Health (Washington, DC).

[6]  En la memoria descriptiva de la solicitud de patentes puede leer: Aislamiento de Epibatidine. A partir de las pieles de 750 Epipedobates tricolor de Ecuador al sudoeste fueron picadas y exprimidas por el trituración tres veces con el metanol (volumen total 1,5 L). Después de que la concentración del extracto del metanol en vacuo al mL 500 y a la dilución con un volumen igual de agua, los alcaloides fueron volcados tres veces en volúmenes iguales de cloroformo. Los alcaloides ....... (trad. de la autora) La patente estadounidense US 5,462,956 concedida el 31 de octubre de 1995 –obtenida para los Estados Unidos, representado por el Instituto Nacional de Salud- está siendo explotada por los Laboratorios Abbott que comercializan en el mercado el producto ABT-594 (derivado de la epibatidine), analgésico 200 veces más poderoso que la morfina.

[7] Cabe destacar, asimismo, que desde 1996 el INEFAN prohibió el uso de esta especie como fuente de recursos genéticos (lo cual incluye actividades de bioprospección).

[8] En 1983, David Golde y otros solicitaron una patente sobre la línea de células Mo, la cual había demostrado producir altos niveles de proteínas útiles y el 20 de marzo de 1984 le fue otorgada la United States Patent 4,438,032 para una línea singular de linfocito T y sus derivados, a nombre de Golde; David W. (Los Angeles, CA) y Quan; Shirley G. (Los Angeles, CA) y siendo los regentes de la University of California (Berkeley, CA) los asignatarios de la misma

[9] Durante el proceso se demostró que los asignatarios había firmado un acuerdo exclusivo con el Genetics Institute de Boston, que les dio a cambio 75.000 acciones valoradas entonces en unos 1,992,540.70  U$S y que habían también acordado con la empresa Sandoz los derechos mundiales de comercialización de los productos farmacéuticos que pudiesen resultar de la información genética de las células de Moore.</